La falta de comunicación entre corporaciones, la ausencia de equipo táctico y la improvisación convirtieron un operativo de la Fiscalía de Morelos en Totolapan en una crisis de seguridad que dejó cuatro policías muertos, tres agentes torturados y la liberación de un presunto líder criminal detenido horas antes.
La intervención, que presuntamente buscaba combatir la extorsión, se realizó sin coordinación con el gabinete de seguridad estatal ni con las autoridades federales. El secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, confirmó que el gobierno de Morelos no notificó previamente la acción ni solicitó apoyo, situación que, afirmó, dejó a los agentes con una fuerza insuficiente para enfrentar la respuesta del grupo criminal.
De acuerdo con la versión oficial, la mañana del lunes elementos de la Fiscalía de Delitos de Alto Impacto (FIA) recuperaron un inmueble que estaba bajo control de delincuentes. Durante la diligencia detuvieron en flagrancia a José David Vergara, señalado como líder criminal en el municipio de Totolapan, a quien encontraron en posesión de drogas.
Sin embargo, el despliegue habría carecido de condiciones básicas de seguridad: los agentes enviados eran insuficientes y no contaban con armas, chalecos antibalas ni transporte adecuado para movilizarse de manera segura.
La detención desató la reacción de integrantes del grupo criminal de Vergara, quienes instalaron narcobloqueos, incendiaron vehículos y retuvieron a tres agentes de la Fiscalía de Homicidios que realizaban una diligencia distinta. El hecho evidenció que ni siquiera las áreas de la propia Fiscalía mantenían comunicación sobre sus respectivas operaciones.
Tampoco estaba enterada la Secretaría de Seguridad estatal, encabezada por el general José Luis Bucio. El funcionario explicó que sus elementos recibieron un llamado de emergencia y acudieron cuando la violencia ya se había extendido a Totolapan y otros municipios de la región.
“Ellos llevaban el armamento y los chalecos”, señaló Bucio al referirse al equipo con el que contaban sus efectivos. No obstante, durante el traslado, cuatro policías sufrieron un accidente y perdieron la vida.
En el despliegue tampoco participaron elementos de la Marina ni los equipos federales asignados al Plan Cuautla. García Harfuch confirmó que las autoridades morelenses no habían informado al Gabinete de Seguridad sobre el operativo ni requerido su intervención. “Por eso el estado de fuerza que llevaban no era suficiente”, sostuvo.
El secuestro de agentes terminó con la liberación del detenido
La crisis escaló después de que los integrantes del grupo criminal retuvieran a tres agentes de la Fiscalía de Homicidios. Los policías fueron golpeados y torturados, mientras sus captores amenazaban con asesinarlos si no liberaban a Vergara, detenido alrededor de las 14:50 horas.
La Fiscalía de Delitos de Alto Impacto no contaba con una orden de aprehensión contra el presunto líder criminal. Aunque inicialmente lo trasladaba a instalaciones gubernamentales, la noticia del secuestro de sus compañeros cambió el curso de la operación.
Entre las 15:30 y las 19:00 horas, un equipo de crisis de la Fiscalía estatal especializado en negociación de secuestros sostuvo conversaciones con los delincuentes. Finalmente, alrededor de las 19:35 horas, los tres agentes recuperaron su libertad y Vergara fue liberado.
García Harfuch reconoció que la decisión buscó evitar una confrontación de mayores dimensiones y proteger a la población civil que se encontraba en las calles.
“El hecho de que el Estado haya tomado la decisión de liberar a esta persona para evitar una confrontación mayor con la población civil, en efecto, es para salvar vidas. Había muchísima, muchísima gente de civil que ya estaba en las calles”, explicó.
Fiscalía defiende la decisión y anuncia nuevo operativo
En una conferencia de prensa en Cuernavaca, el fiscal general de Morelos, Fernando Blumenkron Escobar, rechazó que la institución se hubiera doblegado ante los criminales. Aseguró que la liberación se decidió con base en un “protocolo nacional” antisecuestro, con el objetivo de preservar la vida de los agentes retenidos.
Por su parte, el fiscal de Delitos de Alto Impacto, Luis Flores, evitó revelar con quién se negoció la liberación de Vergara, identificado como subordinado de Júpiter Araujo, señalado como líder criminal en la región.
Durante la misma conferencia, el general Bucio cuestionó el desempeño de algunos alcaldes de Morelos, a quienes responsabilizó de administrar los recursos municipales sin garantizar un funcionamiento adecuado. “A ellos hay que exigirles”, afirmó.
Tras el fracaso del despliegue, el funcionario prometió una nueva intervención con planeación y coordinación entre las distintas instituciones de seguridad.
“Vamos a planear un operativo bien. Un operativo interinstitucional y vamos a lograr detener a esos personajes”, aseguró.
El episodio dejó al descubierto las fallas de coordinación y preparación de las autoridades: una detención que derivó en bloqueos y violencia, cuatro policías muertos durante el traslado, tres agentes sometidos a tortura y la liberación del presunto criminal que había motivado la intervención.

