San Francisco de Campeche. ¿Un parque, una calle, una cancha deportiva o mejorar el alumbrado público? En Campeche, esa decisión comenzó a salir de los escritorios gubernamentales para llegar directamente a la ciudadanía.

El estado celebró su primera Jornada Consultiva del Presupuesto Participativo 2026, un ejercicio mediante el cual las y los habitantes eligieron de manera directa los proyectos comunitarios que serán financiados con recursos públicos, en un modelo de participación ciudadana organizado por el Instituto Electoral del Estado de Campeche (IEEC).

La consulta representa la primera aplicación de la Ley de Presupuesto Participativo para los Municipios del Estado de Campeche, aprobada por el Congreso local en 2024, con el propósito de incorporar a la población en la definición de obras y acciones de beneficio colectivo.

¿Qué es un presupuesto participativo?

A diferencia del presupuesto tradicional, donde las autoridades deciden el destino de los recursos públicos, el presupuesto participativo permite que la propia ciudadanía proponga y vote proyectos para mejorar su comunidad.

Las iniciativas pueden abarcar obras de infraestructura, espacios públicos, servicios urbanos, actividades culturales, deportivas o ambientales, siempre que cumplan con los requisitos establecidos por la legislación y sean técnicamente viables.

Más que una consulta

Aunque el ejercicio consiste en emitir un voto, su relevancia va más allá de una jornada de participación.

El presupuesto participativo busca involucrar a la población en decisiones sobre el gasto público, fortalecer la rendición de cuentas y generar mayor corresponsabilidad entre autoridades y ciudadanía respecto a las necesidades de cada comunidad.

Este mecanismo ya opera desde hace varios años en otras entidades del país, como la Ciudad de México, pero para Campeche representa una experiencia inédita.

El reto comienza después de la votación

La consulta es apenas el primer paso.

Una vez definidos los proyectos ganadores, corresponderá a las autoridades municipales incorporarlos a la planeación presupuestal y ejecutar las obras conforme a los recursos disponibles y los plazos establecidos por la ley.

En este tipo de mecanismos, el éxito no suele medirse únicamente por el número de personas que participan, sino por la capacidad de convertir las propuestas ciudadanas en obras concluidas y transparentes.

Una forma distinta de entender la participación ciudadana

En un contexto donde la participación suele asociarse únicamente con las elecciones, el presupuesto participativo plantea una lógica diferente: que la ciudadanía también pueda influir en decisiones concretas sobre el uso de recursos públicos entre un proceso electoral y otro.

La experiencia de Campeche servirá para evaluar si este modelo logra consolidarse como una herramienta permanente de participación ciudadana o si enfrenta desafíos como una baja participación, dificultades en la ejecución de los proyectos o limitaciones presupuestales.

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