Ciudad de México. Caminar de noche. Esperar el transporte público. Entrar sola a un estacionamiento. Volver a casa después del trabajo. Para millones de mujeres en México, estas actividades cotidianas están acompañadas por una sensación constante de inseguridad.

La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI muestra que, en marzo de 2026, 61.5% de la población adulta consideró que vivir en su ciudad era inseguro. Sin embargo, el dato nacional esconde una diferencia importante: 67.2% de las mujeres expresó esa percepción, frente a 54.6% de los hombres.

Una diferencia que se repite

La brecha entre mujeres y hombres no es nueva, pero continúa apareciendo de forma consistente en las mediciones sobre percepción de seguridad.

Mientras los indicadores de incidencia delictiva miden los delitos denunciados o registrados por las autoridades, la ENSU refleja cómo experimentan las personas el espacio público y qué tan seguras se sienten al realizar actividades cotidianas.

En ese terreno, las mujeres reportan de manera sistemática mayores niveles de preocupación.

La ciudad no se vive igual

La percepción de inseguridad no depende únicamente de haber sido víctima de un delito.

También está influida por factores como el entorno urbano, la iluminación de las calles, el estado del transporte público, la presencia policial y las experiencias propias o de personas cercanas.

Por ello, dos personas que viven en la misma ciudad pueden percibir el riesgo de manera distinta, especialmente cuando enfrentan amenazas diferentes en los espacios públicos.

Un indicador que también mide confianza

La percepción de inseguridad es uno de los indicadores utilizados para evaluar la relación entre la ciudadanía y las instituciones encargadas de garantizar la seguridad.

Cuando una mayoría considera inseguro el lugar donde vive, el dato no sólo habla del delito. También ofrece pistas sobre la confianza en las autoridades, la eficacia de las políticas públicas y la forma en que la población experimenta su entorno.

Más allá de las cifras

Detrás del 67.2% hay millones de historias distintas. Mujeres que modifican rutas, cambian horarios, evitan ciertos espacios o toman precauciones adicionales antes de salir de casa.

Por eso, la percepción de inseguridad no debe entenderse únicamente como una estadística. También refleja la manera en que el miedo condiciona la vida cotidiana.

Las cifras del INEGI muestran que la inseguridad sigue siendo una preocupación mayoritaria en las ciudades mexicanas. Pero también recuerdan que esa preocupación no se distribuye de la misma manera: para muchas mujeres, el espacio público continúa sintiéndose más riesgoso que para los hombres.

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